¿Qué hacer cuando mi hijo no quiere socializar?

Como padres tenemos una gran responsabilidad en la forma en la que nuestros hijos se relacionan, juegan y se comunican verbal o físicamente con los demás.

Si quieres que tu hijo cuente con las habilidades para convivir sanamente, debes fomentar su relación con las personas que están a su alrededor, desde los niños de todas las edades, adultos de su núcleo familiar y prestadores de servicios.

Seguramente has escuchado la frase de: “Los niños son un espejo de los padres”, y es que, es a través de la imitación que los niños aprenden cómo interactuar en la sociedad. Para los niños, imitar es una forma de demostrar empatía y lo hacen repitiendo palabras, gestos y expresiones… buenas y malas.  Y se ve reflejado en su estilo de convivencia diaria con quienes lo rodean.

Haz un esfuerzo por ser un buen ejemplo para tu hijo al saludar, ser amable, dar las gracias y reaccionar con una buena actitud ante situaciones negativas que puedan suceder en el día. Procura no caer en la trampa de pedirle a tu hijo que actúe de una manera si tu haces lo contrario.

Por ejemplo: que el salude a sus vecinos, si tu nunca lo haces.

Es importante también, conocer la personalidad de tu hijo, si es tímido o introvertido, no lo forces a convivir ni reproches una conducta antisocial. Ten presente que todos los niños tienen estilos diferentes para hacer nuevos amigos.

Pero ojo, mantente atento a los cambios de comportamiento en la forma de socializar de tu hijo. Ya que son una consecuencia de alguna preocupación o no se sienten seguros en ese ambiente.

Puedes estimular su interacción con los demás con las siguientes actividades:

  • Llevándolo a una clase extra
  • Invitando a algún amigo a pasar tiempo por la tarde.
  • Practica con el algún juego simbólico y simula que son diferentes personas estableciendo un conversación.

Mi consejo es que comprendas la personalidad de tu hijo y tímido o extrovertido, siempre trabajes con él su seguridad personal para que sea capaz de expresarse e introducirse con quienes lo rodean.

 

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Mi hijo se muerde las uñas

Existen muchas razones para que los niños desarrollen hábitos nerviosos, en la mayoría de los casos, la conducta de morderse las uñas comienza de forma inconsciente, por imitación hacia algún otro miembro de la familia que tenga el mismo hábito. Otros casos en menor proporción, inician cómo un escape para descargar la tensión o nervios que les genera el día a día. Tal vez te preguntaras ¿Qué le puede causar nervios a mi hijo si solo es un niño? Pues lo que a nosotros cómo adultos nos parece simple, como el asistir a una escuela nueva, presentar un examen, socializar, alejarse de mamá o papá, para ellos puede ser un gran reto y encuentran una forma de calmarse realizando esta conducta de morderse las unas.

En general este habito nervioso no es preocupante, pero por cuestiones de aseo personal y sobre todo por ayudar a tu hijo a calmar su sentimiento de nerviosismo, es bueno que trabajes con el para afrontar la situación y disminuirla hasta eliminarla de sus conductas diarias.

Si notas que le duelen sus dedos, sangran o tiene alguna infección, te recomiendo que acudas al pediatra y refuerces en casa  las técnicas para evitar la conducta.

En la mayoría de los casos, el hábito de morderse las unas es una lucha constante que perdura hasta la adolescencia. Se consciente que hay que tratar y volver a tratar ya que es un habito difícil de romper.

¿Qué puedes hacer para ayudarlo?

Estas son algunas de las técnicas que puedes utilizar con tus hijos para disminuir estos hábitos:

  • Relajación: El primer paso para superar el hábito nervioso es enseñarle a tu hijo  a relajarse. Un estado  relajado le hará mas receptivo a las sugerencias y mas capaz de cambiar su comportamiento.Intenta hacerle un pequeño masaje a la hora de dormir o ponerle música relajante pueden ayudarlo a que se mantenga tranquilo.
  • Conciencia:  Los hábitos se vuelven automáticos y tanto tu hijo como las personas que lo rodean se acostumbran y dejan de hacer comentarios al respecto. Como mamá de vez en cuando lo notaras y tu reacción será llamarle la atención, por ejemplo si tu hijo lleva días mordiéndose las uñas frecuentemente y de repente lo regañas para que lo deje de hacer, el intentara dejarlo pero enseguida lo volverá a hacer. Regañarlos es la manera menos eficaz de ayudarlo, lo que debes de hacer es conseguir que tu hijo sea consiente de lo que esta haciendo, recordándoselo cada que lo realice.
  • Cambio de situación: Algunos hábitos nerviosos tienen lugar solamente en cierto lugares o situaciones. Trata de identificar que es lo que genera que se coma las uñas, cuando y donde se utiliza el hábito.
  • Alternativas: Busca algún comportamiento que compita con el hábito para evitar que este ocurra. Por ejemplo: dale una pelota para que la pueda aplastar con la mano o acariciar algún peluche y así evitar que se lleve la mano a la boca. Cualquier intervención directa, como aplicarle chile, esmaltes amargos o amenazarlo que le vas a poner alguna otra cosa extraña sobre las uñas, le parecerá un castigo, aunque esa no sea tu intención. Cuanta menos presión asocie con el hábito, más probable será que pare por su cuenta cuando esté preparado.
  • Motivación: Debes celebrar cuando utilice una alternativa para evitar su antiguo comportamiento. Por ejemplo: si ya no se muerde las uñas cada que se sube al carro, tu como mamá reconoce que lo esta haciendo bien. Al principio debes celebrarlo tantas veces como sea necesario, cuando el hábito empiece a disminuir se pueden reducir los reconocimientos.
  • Práctica: Debes tratar que tu hijo practique al menos 3 minutos un comportamiento que evite el hábito, esto hace que incremente la motivación para no utilizar el hábito y el mismo cada que intente llevar su mano a la boca utilizara la alternativa, cada que lo haga reconoce su esfuerzo y conforme vaya mejorando reduce el tiempo de practica.

Mi consejo es que manejes la situación con ligereza, para que no genere más emociones y estrés a tu hijo.  No dejes que perciba tu molestia y le digas “¡Ya deja de morderte esas uñas!!” ya que podrías convertir el hábito en una lucha de poder. Lo mejor es tratarlo con naturalidad y de forma directa. Hazle saber que lo que hace le perjudica, pero que  debe ser el quien contribuya y ponga de su parte para eliminar este mal hábito.

Déjame un comentario acerca de la conducta que más te interese saber cómo ayudarle a tu hijo a eliminarla.

  • Chuparse el dedo
  • Apretar o rechinar los dientes
  • Tartamudear
  • Morderse las uñas
  • Hacer Muecas y tics
  • Obsesión por la limpieza
  • Jalarse el cabello
  • Hurgarse la nariz
  • Golpearse la cabeza o balancearse
  • Tronarse los dedos
  • Hacer ruidos

 

 

 

 

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Mi hijo no hace más que pedir que le compre cosas todos los días

¿Te ha pasado que a tu hijo nada le complace? Lo premias con una visita a su restaurante favorito o jugando en sus lugares preferidos y aun así exige más.

Entonces, es necesario que pongas manos a la obra para ayudar a que tu hijo desarrolle como ser más tolerante y comience a asociar que para obtener algo, debe esforzarse.

Hay que dejarle claro a nuestros hijos qué, aunque haya dinero, no se trata siempre de gastarlo en regalos para ellos.  Los niños no tienen noción sobre el valor del dinero y sus peticiones van desde un dulce hasta regalos electrónicos de mucho valor económico.

Es recomendable que, a partir de los 4 o 5 años, comiences a enseñarle a tu hijo lo que cuestan las cosas.  Puedes empezar con cosas sencillas en casa, por ejemplo:

  1. Contrátalo en casa: que realice alguna tarea en casa y a cambio de su trabajo recibirá un pago. Se muy clara al describirle la acción que debe realizar. “tu riega las plantas de lunes a viernes y yo todos los viernes por la tarde te daré tu dinero”.
  2. Esfuerzo propio: dale ejemplos de cómo puede ganar dinero vendiendo algún producto con sus familiares o vecinos.
  3. El ahorro: puedes llegar a un acuerdo con tu hijo, si realiza sus tareas diarias, recibirá una mesada. Pídele que elija una bolsa o cajita especial para guardar su dinero y así ira juntando para comprarse algo que desee.

Será de mucha ayuda, si antes de iniciar el proceso tu hijo elige qué desea comprar y hasta lo puedes imprimir y poner la imagen en un lugar visible para aumentar su motivación.

Procura acompañarlo de cerca, pero dejarlo que haga todos los pasos desde la preparación, la venta, promoción y que no desista a los primeros minutos. Ya que solo así valorará como se gana el dinero. Así cuando acudan a la tienda descubrirá si cuenta con el dinero necesario para comprarlo o necesita esforzarse un poco más.

En mi experiencia personal, me funcionó armar con mi hija un puesto de limonada un sábado durante las vacaciones de verano para que descubriera por experiencia propia cuanto trabajo cuesta ganar $100.00 o $200.00. y llegar a la juguetería para descubrir que el juguete que desea cuesta 4 veces más. Eso le ayudo a valorar lo que tiene en casa y a elegir con alegría un juguete adecuado a su presupuesto.

Mi consejo es que le des a tu hijo lo que necesita, no lo que desea. Es nuestra obligación como padres prepararlos para crecer con los pies en la tierra y que sean capaces de obtener sus propias recompensas.

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Por qué es importante desarrollar el entusiasmo en tu hijo

La capacidad que tienen los niños para imaginar o crear algo con su inteligencia y lo que tienen al alcance es un recurso que en la actualidad desafortunadamente, nuestros hijos están perdiendo, a causa de nuestra necesidad como padres de resolverles todo y hacerlos pasar por la menor cantidad de esfuerzo posible.

La imaginación es un elemento necesario para la creación de pensamientos y se debe inculcar desde pequeños porque es un hábito que a largo plazo generará que los sueños sean canalizados a la realidad y se conviertan en acciones y realidades.

Aquí es donde agregamos el “ingrediente secreto” del entusiasmo a la formación de nuestros hijos, para que toda actividad que realicen sea hecha con empeño porque creen en sí mismos y en sus capacidades para hacerlo bien. Y no se hay que confundirlo con ser positivos  de ver el lado amable de las cosas, si no de estar convencido, tener la confianza  y hacer que las cosas pasen.

Por ejemplo: un niño positivo piensa que le va a ir bien en el examen porque estará sencillo. Un niño entusiasta se prepara estudiando para presentar el examen y sacar buena calificación.

Motiva a tu hijo para que en sus juegos, use su imaginación con entusiasmo.

  1. Empieza por no resolverle todo, deja que busque soluciones para situaciones diarias en casa.
  2. Evita el exceso de juguetes que entorpecen su imaginación.
  3. Se estricto con el uso de la tecnología. Limita horarios y contenidos no apropiados para su edad.

En pocas palabras: un niño entusiasta es quien piensa en una idea o meta, imagina cómo le puede hacer para lograrlo y lo convierte en acciones para lograrlo.

Mi consejo es que uses cualquier situación o tema en el cual pueda participar y lo motives a darte una solución y si lo practicas diariamente, notarás la diferencia en su confianza y entusiasmo ante la vida.

 

 

 

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Cómo enseñarle a mi hijo a fijar metas

Sin importar la edad, siempre puedes motivar a tus hijos superar sus metas.

Durante sus primeros meses, conforme a su crecimiento, los bebes logran metas de salud y desarrollo cognitivo de forma natural. Alrededor del primer año de vida empiezan a buscar formas para lograr lo que desean, como alcanzar un objeto arrastrándose o gateando, llevarse un alimento a la boca. Y conforme crecen, los objetivos se vuelven más complejos, cómo el  vestirse solos, realizar algún deporte o dominar el uso de un juguete.

Los niños son decididos por naturaleza y saben exactamente lo que no quieren. Pero puedes ayudarlos a encontrar qué es lo que si desean.

Seguramente como madreo o padre a lo largo de tu vida te has puesto muchas metas, algunas si las has cumplido o otras quedaron en el olvido por diferentes circunstancias.

Mi consejo es, que guíes a tus hijos a que siempre se fijen metas viables, es decir, que se puedan cumplir. Una meta bien establecida cuenta con las siguientes características:

  1. Debe estár por escrito
  2. Ser posible de realizar
  3. Tener fecha de realización
  4. Ser motivante
  5. Ser congruente
  6. Ser especifica
  7. Convertirla en acciones
  8. Ser visualizable
  9. Ir acorde con la persona

Por ejemplo: si tu hijo desea poder cruzar sin ayuda todo el pasamanos del parque. Inicia por escribirlo o pedirle que haga un dibujo, asegurarte de que alcanza los barrotes y tiene la fuerza suficiente para hacerlo solo, fija los días y horas para practicar, cuando mostrará su habilidad y asegúrate de saber que es lo que hace que quiera lograrlo.

Si tu hijo te comparte sus planes e ideales cómo: “quiero ser un astronauta, maestra, científica o actor”. Explícale paso a paso y con metas a corto mediano y largo plazo cómo puede llegar a cumplirlas.

Recuerda qué, saber a donde quieres ir , hará que sea más fácil trazar el camino.

 

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Tus hijos son lo que piensan

Los pensamientos pueden llevarnos  a la derrota o a la victoria.  Es muy  importante el poder que tiene la mente en el desarrollo de tus hijos.

Cuando los pequeños se encuentran en situaciones difíciles, los primeros pensamientos son negativos, ya que están ante un reto que no saben si serán capaces de superar. Como el realizar una actividad nueva o un examen. Y si el resultado no es favorable, es muy  probable que afirmaciones cómo “soy un burro, soy torpe, no puedo hacer nada bien” se vuelvan un pensamiento dominante para ellos, que influya en sus actividades diarias creando en el, una idea erronea de sus capacidades.

Si tu hijo se encuentra en esta situación o constantemente repite frases desalentadoras. Te recomendamos utilizar en repetidas ocasiones palabras que lo alienten de forma indirecta. Por ejemplo: “Hijo, por favor ayúdame a servir la leche en tu cereal, estoy segura que puedes hacerlo” o “Hijo, recuérdame por favor que hicimos el día de ayer, wow eres muy listo”.

Es importante que realices un análisis cómo papá o mamá midiendo la cantidad de frases negativas o positivas que dices durante el día. Recuerda que eres una influencia para tus hijos.

Procura explorar los puntos fuertes de tus hijos, invítalo  y motívalo a participar en actividades nuevas. En algunas quizá no será una estrella, pero seguro encontrará la que le guste y destaque por sus habilidades.

Puedes realizar las siguientes preguntas para conocer su forma de pensar:

  • ¿Cómo te sientes?
  • ¿Eres feliz?
  • ¿Te falta algo para sentirte feliz?
  • ¿Cómo te llevas con tus compañeros?
  • ¿Cómo se portan tus amigos?
  • ¿Crees que has mejorado en (la actividad que realice?
  • ¿Te hace falta algo para dominarlo?

No olvides que para los niños pequeños la mejor felicitación y mayor reconocimiento siempre proviene de los padres.

 

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Niños Mentirosos

A partir de los tres años, los niños comienzan a expresar su imaginación con frases fantasiosas, no te asustes esto solo es parte de su incapacidad de distinguir entre la realidad y fantasía. Alrededor de los seis años los niños ya son capaces de hacer uso de este recurso para distorsionar su realidad con el objetivo de obtener un beneficio.

Las razones más comunes por las que lo hacen son:

  • Se siente frustrado por no poder realizar algo
  • Busca llamar tu atención
  • Para no contradecirte
  • Por imitación
  • Por miedo a recibir un castigo

Lo mejor que podemos hacer para evitar que nuestros hijos mientan es hacerles saber que tenemos confianza en ellos y que pueden hacernos saber cualquier cosa que les suceda. Procura tener una verdadera comunicación con tus hijos para conocer realmente su sentir y también para poder identificar cuando están mintiendo.

Si deseas frenar que tus hijos digan mentiras toma en cuenta los siguientes puntos:

  • Tu hijo necesita saber que decir mentiras ocasiona una consecuencia negativa.
  • Fija un castigo que puedas cumplir al pie de la letra
  • Refuerza la autoconfianza de tu hijo, tal vez solo miente por buscar la aprobación tuya o de alguien en especifico.
  • Se el mejor ejemplo y evita mentir, aunque sean pequeñeces.
  • Déjalo ser sincero, aunque la respuesta no sea de tu agrado siempre.
  • No te rías ni admires sus mentiras por más simpáticas que te parezcan.
  • No le contestes con mentiras a preguntas difíciles. Es preferible que uses una respuesta como: “déjame pensarlo”.

En definitiva, si buscas sinceridad por tus hijos, necesitas ofrecerles a tus hijos la confianza para que puedan expresarse con la verdad sobre su actuar y sentir. Ofréceles siempre un consejo o guía, pero nunca una indicación sobre cómo actuar con el mundo que los rodea.

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Niños indecisos

Los niños son decididos por naturaleza, tal vez no sepan lo que quieren pero con exactitud si saben lo que no quieren y cualquier cosa que esté fuera de su agrado, lo hacen saber inmediatamente. Conforme pasan los años, pueden perder la definición de sus gustos por la influencia de amigos, la moda o por los mismos padres. Llevándolos a vivir un dilema para decidirse por lo que ellos realmente desean o lo que otros esperan que elija.

Nuestro deber cómo padres es vigilar que no pierdan su orientación y enfoquen sus decisiones en lo que ellos realmente creen o desean. Sin importar que esto en ocasiones signifique cometer un error.

Por ejemplo: si están comprando un helado y tu hijo elige un sabor “chicle”, hazle saber que puede no tener el sabor que espera, pero que si lo elige no habrá opción para comprar otro. De esta forma, tu no habrás influido en su decisión y el habrá descubierto por experiencia propia si el sabor es de su agrado o no.

Seguramente habrá muchos momentos en donde sus decisiones le traerán experiencias buenas, pero también malas. Lo importante es que tu hijo vaya identificando las consecuencias de sus decisiones. Lo ideal es que cuando tome una mala decisión lo guíes a hacerse responsable de sus actos y no le resuelvas lo que salió mal. Por ejemplo, siguiendo con el ejemplo del helado sabor “chicle”, la clave es que no compres otro solo para evitar que se sienta mal por elegir algo que no le gustó.

Muy importante, los niños solamente deben tomar decisiones adecuadas a su edad y criterio. Hay temas o actividades en las que debe acatar una indicación por ejemplo en los horarios del hogar o normas establecidas en familia.

Mi consejo es: hazle saber a tu hijo que confías en el para que sepa que tiene capacidad para tomar buenas decisiones, si comete un error dale el apoyo  para que las pueda arreglar, pero no se las soluciones tu.

 

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Enséñale a tu hijo a carecer

Juguetes, aparatos tecnológicos, ropa de marca es el deseo de tu niño. Y estamos seguros que trabajas y haces lo imposible para darle lo mejor. Lo cierto es que el  lo que más necesitan es cariño, atención y comprensión. Si tu le das todo lo que pide, solamente conseguirás  que se vuelva caprichoso y altanero.

Ayúdale a formar su carácter y a valorar lo que tienen en casa enseñándole a carecer. Esto funciona de forma sencilla, solamente tienes que darle un poco menos de lo que demanda. Por ejemplo: no necesita recibir un juguete nuevo cada que te acompaña al supermercado, estrenar ropa de marca cada que asisten a una fiesta para pasarla bien o contar con el equipo más especializado para ser bueno en un deporte.

a) Hazlo consiente de que no es el centro del universo: muéstrale que todos tienen necesidades y que son igual de importantes que las de el. Esto le servirá para aprender a relacionarse y no faltar el respeto a otros pensando que sus necesidades son prioridad.

b) Enséñale que lo mejor de la vida es gratis: Que vea las cosas simples que hay a su rededor. Date tiempo para vivir momentos de alegría en situaciones que no requieran un costo como: dar un paseo en el parque, reírse contando chistes o admirar la naturaleza. Un niño que sabe apreciar con agrado su entorno, se vuelve menos quejoso.

c) Que sea servicial: asígnale tareas diarias, ponlo a cargo de actividades adecuadas para su edad que  contribuyan al buen funcionamiento de la casa. Esto lo formará como una mejor persona, y cuando crezca será servicial de forma natural y con buena actitud aunque las  tareas no sean de su completo a grado.

d) Ser perseverante: si las cosas no le salen bien a la primera, trabaja con el para que no se frustre, al contrario que vea en los problemas un reto para superar y que en la medida que pueda, mejore sus reacciones. Por ejemplo: si le gusta un deporte pero no es muy bueno, en vez de tirar la toalla, anímalo a que se esfuerce el doble practicando y seguramente verá resultados o  si sacó malas calificaciones, no basta con un regaño, motívalo a esforzarse y pídele mejores resultados.

Al principio es complicado cambiar la forma de tratar a tu hijo, pero veras que a largo plazo les servirá mucho para que viva con una mejor actitud ante la vida.

 

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Se porta mal en la escuela

Cuando recibes una llamada por parte del director de la escuela para decirte que tu hijo se está portando mal. Estoy segura de que por tu mente pasan pensamientos cómo: “no quiero que mi hijo sea problemático o qué estoy haciendo mal como mamá”. Siempre recuerda que la escuela raramente llama para felicitarte o hacerte saber las cosas buenas que hizo tu hijo en el día. Pero no tomes a la ligera el llamado de atención que hace la escuela.

Reúne toda la información para saber exactamente qué es lo que está ocurriendo:

  • Habla con tu hijo: Pregúntale que ocurre en el salón de clases, pero ojo, no guíes sus respuestas haciendo preguntas como estas: ¿Verdad que siempre te portas bien en clase hijo? Mejor intenta con algo como esto: ¿Qué tal tu día en la escuela? ¿Hubo algo diferente a los demás días? ¿Qué haces cuando terminas tu trabajo en clase?
  • Pide una entrevista con la maestra: el objetivo de esta actividad es tocar el tema con el maestro de manera objetiva. Me refiero a que no se vale ir a la defensiva y proteger a tu hijo con comentarios como: “que raro, el no hace eso en casa” exprésate con sinceridad y hazle preguntas a la maestra sobre el comportamiento y actitud en general de tu hijo dentro de la escuela.
  • Usa otras fuentes de información: un buen recurso es crear una lista de situaciones o factores en su entorno que puedan ser causantes de un cambio de conducta, por ejemplo: tomar un medicamento nuevo, enfrentarse a algún miedo, si ha habido cambios en el núcleo familiar.
  • Buscar una valoración profesional: no te alarmes si en la escuela te sugieren que tu hijo pueda tener un problema de aprendizaje o te pide realizarle una valoración emocional. Realizar un test ayudará a tener una idea más clara del origen de los comportamientos y será más fácil darle solución.

Una vez esté identificado el problema. Lo primero que hay que hacer es desarrollar una estrategia en la que intervengan los padres y la maestra de grupo. El trabajar en equipo ayuda a que tu hijo se comporte de forma parecida en casa y escuela al sentir el mismo estilo de control sobre sus acciones.

Para ver mejores resultados te sugiero:

  1. Resuman claramente el comportamiento esperado en términos positivos, por ejemplo: si lo que hace tu hijo es molestar a otros niños o distraerlos en clase. Pídele lo siguiente: “céntrate en tu trabajo, acaba tus deberes y permanece sentado en tu lugar”
  2. Dale seguimiento: fija citas semanales con la maestra para conocer el progreso de tu hijo y no aflojes el paso en la estrategia que definieron. Es muy importante la perseverancia.

 

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